nuevo disco de Liam Gallagher  c'mon you now

more power:   coro infantil.  45 segundos, un piano y una guitarra acústica ornamentan un arrullo de voces angelicales  Recién después de un par de vueltas, Liam toma la posta y lo que sigue después es como una revelación: en “More Power”, Liam reconoce haber estado enojado demasiado tiempo, y no lo hace con orgullo, sino como reconociendo una falencia. Y ahí, al momento en que se lamenta por no haber tenido más poder, su súplica parece tomar forma. El tema crece  en  trance  hasta esfumarse en una fanfarria

 Liam Gallagher se autopostuló como el encargado de mantener vivo el legado de un género que nació hace más de 70 años -el rock and roll-, por el que todavía está dispuesto a entregar cuerpo y alma. La tapa de C’Mon You Know termina de redondear el concepto: el héroe en el llano, rodeado de  feligreses en actitud de adoración barrabrava. 

A tres discos de cortarse solo por su cuenta, Liam entendió que la mejor manera de sostener su derrotero en solitario iba a demandar no solo tomar distancia de su anterior banda, Oasis,  sino también permitirse correr fuera de sus propios lugares comunes sin que eso necesariamente significase un riesgo osado,

 muchas de esas canciones  contienen un mensaje de aliento, ya sean en el beat de tipo kasabian “Don’t Go Halfway” (“Cuando llegue tu hora, no te quedes a mitad de camino”) o en la épica  del tema que da nombre al disco, en el que se permite bajar la guardia de su propio personaje (“Mostrame amor, estoy harto de hacer como si fuera un tipo duro / Vamos, nena, dame un abrazo”).  Entre ambas, “Diamond in the Dark”, un tema en el que se permite cobrarle a Arctic Monkeys todas las que les deben,


 “Too Good For Giving Up” ofrece  tranquilidad del terreno seguro, una balada en la que el espíritu de John Lennon se hace presente no solo en la melodía, sino también en una letra que invita a superar adversidades y seguir adelante,  Y si Liam Gallagher se autoproclamó como  guardián del manto sagrado del rock, pocas cosas tienen más sentido que la presencia de Dave Grohl tras la batería en “Everything’s Electric”, un rock intenso en el que mastica  palabras con bronca. 

Y de su propio laberinto, Liam sale por arriba: “World’s In Need” brilla por su simpleza,  canción heredada de la versión stone de “Not Fade Away”, también homenaje explícito a The La’s, con pretensiones de crear un momento melódico agradable a fuerza de percusión, guitarra acústica y armónica,

Más adelante, “Moscow Rules” plantea una alianza inesperada al sumar a Ezra Koenig, de Vampire Weekend, como autor invitado. El resultado final usa a favor ese choque de mundos, como un vals compuesto por Danny Elfman,

 “It Was Not Meant To Be” va por el  sendero de lo imprevisible, un estallido de pop caleidoscópico  alimentado a base de mandolinas que se diluye en un falso final hasta que un fade in vuelve a traer al tema procesado como por un órgano,

 Y en el terreno de lo inestable, “I’m Free”, que empieza como una canción punk con bombo en la que Gallagher se demora para decir las palabras al final de cada línea, hasta que sin preaviso todo se convierte en un  fumón con melódica incluida,

El cierre del disco, con “Oh Sweet Children”, vuelve a poner  mística lennoniana como norte creativo, pero el verdadero cierre aparece un tema antes. Con un loop de batería calcado al de “Let Forever Be” de The Chemical Brothers y un telón de cuerdas como los que The Verve convirtió en bandera en Urban Hymns, 

Liam Gallagher procesa en “Better Days” el fervor de la pista de baile de los noventa a fuerza de guitarras eléctricas.y otro momento de contención, sea para él o para su propio público (“Si estás perdido, te encontraré ahí / Con la luz del sol en tu pelo y la tristeza lavada por la lluvia”). 

Y aunque el cierre formal del álbum llega ahí, la versión hecha para streaming contiene dos canciones más. La última de ellas, “Wave”, arroja el tiro por elevación que estuvo contenido durante todo el disco: “Mi hermano no me quiere, ya lo dijo antes / ¿Quién tiró la primera piedra, y quién lleva la cuenta?”, masculla Liam, con la certeza de que ni siquiera los vientos de cambio pueden borrar la tentación de ver cómo una piedra viaja por el aire.

 

critica  al nuevo album de estudio de Liam Gallagher hecha por el periodista joaquín vismara 


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